

SANTIAGO.- El golpe fue duro. Todavía el sol no sale del todo. Persisten las lluvias esporádicas y la densa nubosidad, y ni siquiera se sabe a ciencia cierta cuántas personas murieron y cuántas están desaparecidas. Tampoco se ha podido establecer el costo económico de los daños.
Pero los santiaguenses conservaron intacto un valor muy preciado: la solidaridad. Y este jueves se levantaron dispuestos a dar la batalla para reparar los daños provocados por el desagüe de la presa de Tavera y las lluvias de la tormenta Olga.
En medio del duro trabajo de reconstrucción y los esfuerzos de toda la ciudad por recuperar su cotidianidad, la gente sigue confundida, como si aún no se repusiera de la desagradable sorpresa de la madrugada del miércoles.
La cifra oficial de los muertos en esta tragedia, la crecida más grande, desde la provocada por el ciclón David, de 1979, es de 12 ahogados, pero gran parte de la población además de criticar el proceso seguido por los técnicos de la presa de Taveras para el desfogue, no cree en estos números.
"¿Pero cómo me va a decir a mí que sólo hay 12 ahogados, si yo sé de una casa en la que se fueron seis personas”, refirió un señor, que no quiso revelar su nombre, y que se considera como un sobreviviente.
El pueblo de Santiago también se rechaza las versiones de las autoridades locales en las que aseguran haber manejado bien la situación, supuestamente orientando como se debía a la población y en el tiempo preciso.
Los barrios más afectados, como Bella Vista, Hoyo Oscuro, Valle Encantado, Suelo Duro, Baracoa, La Joya, Bella Vista, La obra Banda, Rafey y Nibaje, han recibido la mano solidaria de toda la población, aunque están conscientes de que no será tan fácil la tarea de reconstrucción.
Recuperando la cotidianidad
Desde que bajaron las aguas del Yaque las familias afectadas tratan de retomar el control de sus vidas, volver a sus hogares, reparar lo que pueda ser reparado o reconstruir lo destruido.
Sin que ninguna autoridad o líder haya tomado la iniciativa la solidaridad ha servido de hilo conductor para que los vecinos de los barrios afectados echaran a andar un gran plan de reconstrucción y colaboración con todo lo que puedan tener a mano.
Los muebles que los damnificados anhelan más preservar son las camas. Este jueves decenas de personas fueron vistas haciendo ingentes esfuerzos por salvar algunos de los colchones sepultados por el lodo; los desenterraban, los lavaban y colocaban al sol que poco a poco comenzaba a brindar de nuevo su calor y su luz.
Los electrodomésticos (radios, televisores, lavaras) prácticamente quedaron inservibles.
Drama
Miles de personas siguen llegando a las orillas del río Yaque para observar lo queda de los barrios ubicados del otro lado del puente Hermanos Patiño, que une el Centro Histórico de Santiago con la parte suroeste, en el sector Bella Vista. Otros esperan poder encontrar a los seres queridos que desaparecieron arrastrados por las aguas, como si se resistieran a darlos por muertos o desaparecidos.
En la parte interna de estos barrios no hay espacio para el consuelo, los damnificados se resisten a creer que antes del miércoles en la madrugada tenían sus planes de Navidad hecho y que hoy no cuentan con nada.
Y peor es la historia para los que se quedaron sin sus casas, sus pertenecías y que jamás recuperarán sus seres queridos, algunos de los cuales trataron de salvar y no pudieron.
Latas de leches, sodas, galletas, productos embutidos y otros artículos son sacados del lodo y del agua por comerciantes que vieron destruidos sus negocios e intentan desesperadamente recuperarlos.
Quejas
Al igual que el 14 de noviembre 2003, cuando fue necesario desaguar la presa, esta vez ha habido quejas de parte de los afectados que aseguran les avisaron muy tarde para que abandonaran la zona.
Otra es la versión de las autoridades locales, pues reiteran que desde el lunes habían advertido que había peligro para todas las personas que residen en zonas proclives a inundaciones y deslizamientos de tierra, sobre todo para los que viven a orillas del Yaque.
Fraily Rosario, dijo a reporteros de Clave Digital y el semanario Clave, que fue pasadas las 10:00 de la noche cuando a ella le avisaron del problema.
Afirmó que recogió lo que pudo y salió, pero el miércoles cuando la furia del rió bajó, regresó y solo encontró los escombros de su casa.
Mientras las autoridades, representadas por el gobernador José Izquierdo, alegaban que fue necesario soltar de un golpe 5 mil metros cúbicos de agua por segundo porque la presa estaba recibiendo una cantidad superior debido a las lluvias de la tormenta Olga, profesionales y sectores de oposición han señalado que la tragedia se produjo por el mal manejo técnico.

Ante lo ocurrido el presidente de la Cámara de Diputados, Julio César Valentín, oriundo de las zonas más desvastadas, manifestó que hay que reflexionar sobre los acontecimientos que han costado la vida a tantas personas para que no se repita una tragedia similar.
Respecto al área destrozada por la crecida del río en su natal sector de Bella Vista, el diputado sugirió que a lo largo de la ribera de esta fuente acuífera se construya un corredor ecológico.
La tragedia ha dejado a Santiago sumido en un caos, que ha obligado a las autoridades buscar alternativas para que el orden vuelva a la ciudad, donde se hace muy difícil transitar en vehículos por el cierre y las dificultades en algunas vías.
Desde el miércoles en la tarde, brigadas del Gobierno trabajan para restablecer el paso por la avenida Circunvalación, en el tramo de Nibaje, donde la crecida del río sacó de circulación una planta de tratamiento de agua potable, que suple el 30 % de la demanda de Santiago, además de que dejó inhabilitada una subestación de energía que suple el 80% de la luz de la ciudad, según dijo Radhamés Segura, vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE).
Este jueves las autoridades han montado, varios operativos para llevar ayudas y alimentos a miles de damnificados refugiados, en Los Jazmines-Pekín, Ensanche Bermúdez, club Gregorio Urbano Girbert (GUG), en el Barrio Libertad, y un centro comunal en Bella Vista. En algunas de estas zonas las autoridades de Salud Pública han montado centros médicos móviles para asistir a los afectados.





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