viernes, 18 de julio de 2008

Ejercen presiones sobre Primera Ministra designada y los legisladores haitianos

por valentin abreu la isla lile
desde espacio insular
SANTO DOMINGO. 17 DE JULIO DE 2008.- En un hecho sin precedentes en Haití para la ratificación de un funcionario de esa categoría, distintos sectores de la sociedad haitiana ejercen una fuerte presión sobre la designada Primera Ministra, Michele D. Pierre Louis, para que defina ante la opinión pública su orientación sexual, supuestamente lesbiana, a la vez que urgen a los legisladores a actuar con razón y justicia.

Desde su nombramiento de parte del presidente Rene Preval hace dos semanas y en espera de su ratificación o su rechazo por el Parlamento, un intenso debate divide la nación haitiana sobre la moralidad en la función pública y el carácter público de la vida privada de los funcionarios.

El Obispo de la ciudad turística de Jacmel Monseñor Guire Poulard, al considerar que las personalidades que aspiran a dirigir los asuntos estatales no tienen vida privada, llamó a Pierre Louis a “romper el silencio” ante los rumores provocados en relación a su orientación sexual. Recordó que los dirigentes del país sirven de “modelos para la población en general y particularmente los jóvenes”.

En tanto que la senadora por el Partido Fusión, Edmonde Beauzile, una de las principales mujeres políticas del país, declaró que votará en contra de la designada, si ella no se pronuncia sobre su caso, “no se puede construir un gobierno sobre la mentira” dijo. No obstante aclaró que si ella ofrece explicaciones a la nación, se abstendrá de votar.

Por su parte, los miembros de las cámaras legislativas que tienen el poder de decisión sobre la propuesta de Preval, tras rechazar dos candidatos anteriores del mandatario en las personas de Erick Pierre y Robert Manuel, reciben presiones de los grupos locales que se posicionan en contra de la ratificación de Pierre Louis y aquellos que le son favorables, para resolver la situación de vacío gubernamental en la cual se encuentra el país caribeño desde la mitad del mes de abril de este año.

Sectores de la comunidad internacional, por lo menos así han sido interpretadas declaraciones del secretario de la OEA, José Insulza y las del experto independiente en derechos humanos de la ONU para Haití, Louis Joinet, parecen sumarse a las voces que apoyan a la primera ministra designada. Este último llegó a pedir que se haga una investigación sobre la vida conyugal de los parlamentarios que “piensan dar lecciones de moralidad”.

Para muchos, como el senador Evalliere Beauplan, este planteamiento del funcionario internacional constituye “une grave injerencia”. Igualmente algunos diputados han reaccionado de manera similar. El voto de varios legisladores podría ser influido por esa posición imprudente de Joinet.

Diabolizada por unos y beatificada por otros en una sociedad donde la homosexualidad es un tema tabú, Michelle D. Pierre Louis, una exitosa mujer que considera como una campaña de difamación en su contra lo que es “vox populi” en Haití, sigue sumando figuras carismáticas a su favor, cuya última es el artista y compositor Beetova Obas, quien en una carta pública, pide a los legisladores que “su voto sea el de la razón y de la justicia”.

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