miércoles, 10 de septiembre de 2008

Jugando al “gato y al ratón” con Haití

Por P. Regino Martínez Bretón, sj.

Ayer y hoy nos sentimos preocupados por la situación del Pueblo Haitiano. Sobre todo, cuando acontece alguna catástrofe natural o social en el mismo. Varias experiencias de esas tenemos que llenan cátedras, por cuanto es preocupante el futuro del Pueblo Haitiano.


No podemos seguir jugando al “gato y al ratón”. Son personas que están sufriendo. Que están padeciendo la injusticia de un mal reparto de los bienes tanto en el mismo Haití, como de la globalidad.


Jugamos al “gato y al ratón”, cuando no incidimos en la solución de la situación haitiana al no asumir el rol que, como sujeto social, le corresponde a cada sector público o privado sea nacional o externo.


Los primeros en actuar deben ser los mismos haitianos. No pueden seguir con las manos extendidas o con la boca abierta como el pinchón en el nido. Cada nacional de Haití debe poner de su parte y dejar de buscar su propio beneficio. Tienen que trascender el yo y pensar y actuar como NOSOTROS. El rico no está seguro porque la mayoría es empobrecida. El empobrecido no puede subsistir como va … y no podrán mantenerse así porque sucumbirán TOD@S. Esta realidad nos plantea que hace falta un Proyecto de Nación, que sea empuñado como un sólo brazo del hombre y la mujer. Logrando constituirse en un NOSOTR@S somos HAITIAN@S. Pienso es una urgente tarea del momento


En segundo lugar, toca al Pueblo Dominicano, pues, somos dos Repúblicas en una isla .Por lo que no podemos prescindir de una realidad que nos impusieron los colonizadores. Las situaciones sean cuales sean tenemos que enfrentarlas con seriedad, con objetividad, con racionalidad. Para salvarme y salvar al otro tengo que contar con él; en la condición en que se encuentre. No en la situación imaginaria que me convendría que estuviera. La objetividad me lleva a la verdad. La irracionalidad nos desvía y no nos deja actuar.


Nosotros, los Dominicanos, no podemos vivir anulando un Estado en crisis, como el Haitiano, porque lo hundimos más y se acerca más nuestro propio fin… la pregunta para nosotr@s dominican@s es: ¿Qué podemos hacer? ¿Cuáles alternativas podemos coordinar con quienes estén al frente de la situación haitiana? Las situaciones se desenredan cuando hacemos el esfuerzo solidario que está a nuestro alcance. Ocurre lo contrario cuando acusamos, nos lamentamos, o nos quedamos de brazos cruzados, anulando la realidad como es, facilitando con esto el aumento de las necesidades y dejándonos morir en la víspera. No podemos ser fatalistas. El Creador nos ha puesto como Administradores en la tierra que nos vió nacer y crecer, es nuestro desafío.


Y, en tercer lugar, está la Comunidad Internacional. No podemos continuar siendo sostén del Poder Globalizado. Los países ricos nos necesitan como obreros. Los cerebros más calificad@s de nuestros países empobrecidos terminan lavando platos y sirviendo en los países ricos. Nuestra materia prima termina en las empresas e industrias multinacionales, que luego la compramos en nuestras tiendas. Somos sus servidores y proveedores. El rico no puede vivir sin el empobrecido. La Comunidad Internacional Globalizada tiene una deuda muy grande con nosotros. Eso es lo que le debemos exigir para Haití. Pero nosotros los dominicanos y los haitianos no podemos escudarnos a que sea la Comunidad Internacional la que deba resolver, hay que dinamizar la solución haitiana. Dejémonos de prejuicios y de irracionalidades nacionalistas, y, sólo así, podremos superar las muertes prematuras, los estragos de una globalidad desajustada por la desaforada producción, el consumismo y la carencia de empleo; por otro lado, acojamos los frutos de una solidaridad coordinada, con interés humano y globalizado. Tanto los pueblos Haitiano como el Dominicano, asimismo, la Comunidad Internacional somos los responsables de no seguir jugando al “gato y al ratón” en medio de las catástrofes que ocurren en nuestra isla. Haití. Necesitamos un Proyecto de Nación impulsado por la solidaridad coordinada con planes estructurales y sentido de humanidad.


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