sábado, 15 de noviembre de 2008

Apenas comenzó la Cumbre de los Mercados Financieros y ya hay "progresos", asegura Bush

por jose ant. sanchez internacionales


WASHINGTON, EEUU.- El presidente George W. Bush dijo el sábado que ha habido progresos al comenzar la cumbre de las 20 economías desarrolladas y emergentes más grandes del mundo.

Dijo que los gobernantes se acercaban a un acuerdo para detectar las debilidades en materia de inversión y regulación. Añadió que la crisis no ha terminado y resta mucho por hacer.

El mandatario estadounidense se declaró complacido, antes del inicio de las conversaciones, porque se discuten formas de avanzar.

La tarea de la cumbre es hallar mecanismos para evitar futuras crisis financieras como la que ahora amenaza la economía global.

Por su parte, el primer ministro británico Gordon Brown dijo que los líderes avanzaban en las conversaciones que calificó de arduas, pero que difícilmente se llegaría a un acuerdo final sobre los aspectos concretos de la regulación y reforma global. Sin embargo, añadió que podrían acordar "medidas rápidas" sobre política fiscal, tales como recortes impositivos y aumento del gasto público.

Funcionarios europeos, que hablaron bajo la condición de anonimato porque el proyecto aún era objeto de negociación, dijeron que probablemente habría una segunda reunión en abril en Londres, París o Tokio, una vez que el presidente electo Barack Obama asumiera el puesto.

En un esfuerzo por evitar futuras sorpresas calamitosas como la que ahora recorre el mundo, se prevé que los líderes buscarán un acuerdo sobre reglas contables más estrictas y mayor transparencia.

La cumbre comenzó la noche del viernes cena en la Casa Blanca el viernes por la noche y continuaba el sábado a puertas cerradas.

Las propuestas

Los Gobiernos de los países miembros del G20, más España y Holanda, ponen este sábado sobre la mesa sus propuestas para reformar la arquitectura financiera mundial, aunque sin mucho más consenso que la determinación para salir de la crisis.

Estados Unidos y Europa llegan a esta primera Cumbre de los Mercados Financieros, que se celebra en el Museo Nacional de Washington, dispuestos a sentar las bases que guíen las futuras reformas financieras y frenar futuras turbulencias, pero con distintas sugerencias para conseguirlo.

El Gobierno de George W. Bush quiere preservar el espíritu de libre mercado y evitar una excesiva intervención del Estado, pese a que en las últimas semanas ha roto sus propias creencias al nacionalizar gigantes financieros como AIG y volcar en el sistema cientos de millones de dólares para reactivar la economía.

La Unión Europea, por el contrario, busca que de estas reuniones salga un compromiso para que los distintos gobiernos ejerzan un mayor control sobre sus sistemas financieros, la única manera posible de evitar los excesos que han llevado al actual desastre económico.

Pese a las diferencias que les separan, todos los Gobiernos representados en la cumbre, los de los países industrializados y los de las economías emergentes, planean incrementar el gasto público para salir de la crisis.

Lo más complicado es alcanzar un consenso para reformar las reglas de los mercados financieros internacionales, algo que no se espera que salga de la reunión de este sábado.

Obama, la mayor ausencia

Todos los participantes coinciden en que habrá que esperar a la próxima cumbre, que se celebrará a finales de febrero o principios de marzo, cuando el presidente electo de EEUU, el demócrata Barack Obama, haya tomado ya posesión del cargo.

En un discurso radiofónico, Obama anunció este viernes su determinación de sacar adelante un nuevo plan de estímulo económico, una nueva intervención pública a la que se niega el actual Gobierno de Bush.

Los jefes de Estado que se reunirán hoy en el Museo Nacional de la Construcción, en Washington, se esforzarán, no obstante, por dar un mensaje de optimismo al mundo, presionados por el deterioro que se está produciendo en las economías de los cinco continentes.

Además de sentar las bases del nuevo edificio financiero internacional, discutirán las medidas que se deben tomar a corto plazo para reactivar las economías. El Reino Unido, Alemania y China han anunciado ya medidas de estímulo fiscal.

Una de las propuestas que ha calado entre los Gobiernos del G-20 es la de crear una red de agencias de supervisión, que puedan controlar a los gigantes bancarios que actúan en todos los puntos del planeta.

El Gobierno de Bush apoya esta propuesta, que fue formulada por el Gobierno británico. Es un proyecto mucho más modesto que el establecimiento de una agencia única de regulación internacional adelantada por Francia y a la que se oponía Estados Unidos.

El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, también mostró sus discrepancias ante la propuesta francesa, al afirmar ayer que no era ni "realista ni factible".

Uno de los resultados tangibles de la cumbre probablemente será un aumento de las contribuciones al Fondo Monetario Internacional (FMI), para que cuente con una mayor capacidad de maniobra para apagar los fuegos iniciales de la crisis.

El primer ministro japonés, Taro Aso, ofrecerá 100.000 millones de dólares a la entidad, iniciativa que podría ser seguida por China y algunos de los países exportadores de petróleo.

El organismo cuenta con 200.000 millones de dólares y puede obtener fácilmente otros 50.000 millones, pero si un país grande como Polonia o Turquía se viera en problemas, sus reservas se evaporarían.

El presidente estadounidense también adelantó esta semana que otro de los resultados de la cumbre podría ser el compromiso para elaborar unas normas estándar de contabilidad financiera y crear reglas comunes para los productos derivados financieros más sofisticados.

Salgan o no adelante estas propuestas, en lo que sí coinciden todos los mandatarios de los países del G-20, que agrupan al 85 por ciento de la economía mundial, es en la necesidad de volverse a reunir en el futuro.

Ambiente distendido

Los jefes de Estado y de Gobierno del G20 más España y Holanda se hicieron la mañana de este sábado en Washington la "foto de familia" antes de comenzar su primera reunión de la cumbre.

Con un gran mapa del mundo en el fondo, los dirigentes se situaron en dos escalinatas en el Museo Nacional de la Construcción más o menos dirigidos por Bush.

El ambiente fue distendido, y la sesión fotográfica, retransmitida por circuito cerrado de televisión, fue tan rápida que apenas si dio tiempo a constatar la ubicación de cada uno de los mandatarios.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo país preside en la actualidad el G20, volvió a situarse a la derecha de Bush y el presidente chino, Hu Jintao, a la izquierda.

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quedó colocado inmediatamente detrás del mandatario estadounidense y a su lado estaban la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.

Tras unos cuantos flashes, los líderes del G-20, que deben sentar hoy las bases para un nuevo orden financiero mundial, desaparecieron inmediatamente para comenzar su reunión.

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