viernes, 10 de octubre de 2008

LOS PRIMEROS PERIODICOS DOMINICANOS.


La auténtica prensa nacional – apunta el poeta y ensayista Abelardo Vicioso – nació en la primavera de 1821, cuando aparecieron los primeros periódicos netamente dominicanos, que estaban matizados por intensas tonalidades literarias…” (El freno hatero en la literatura dominicana, 1983, p.112)



Nació la prensa nacional al amparo de la Constitución de Cádiz, cuyo contenido libertario repercutió y sentó las bases para la libertad de imprenta en la colonia española de Santo Domingo.



Estos periódicos fueron el “Telégrafo Constitucional de Santo Domingo”, fundado por el médico de origen canario, doctor Antonio María Pineda, y “El Duende”, redactado por el doctor José Núñez de Cáceres.
Dirigido por un hombre de excelsas cualidades literarias, avanzado pensamiento político, catedrático de la Universidad de Santo Domingo y estimado como una de las más ilustres figuras de su tiempo, El Telégrafo Constitucional empezó a circular el 5 de abril de 1821. Se publicaba semanalmente, todos los jueves, y en el mismo se daban a conocer, entre otras noticias, los decretos, disposiciones y medidas emanadas de los ayuntamientos y las diputaciones provinciales. También el movimiento mercantil, los precios corrientes, la entrada y salida de los buques y demás informaciones de esa índole. Su extensión consistía en un pliego de papel común que se llevaba a la casa de los suscriptores que mensualmente pagaban un peso fuerte.



El Duente, en cambio, vio la luz pública por primera vez cuando apenas había circulado la tercera entrega de El Telégrafo Constitucional, esto es, el 15 de abril del antes citado año. Circulaba todos los domingos y se distinguió por su carácter contestatario, toda vez que en sus páginas, tanto en prosa como en versos, se emitían las más contundentes críticas y los más agudos cuestionamientos.



Uno y otro periódico tuvieron efímera existencia. El Duende circuló hasta el 15 de julio de 1821, y once días después, el 26 de ese mes, se publicó la última edición de El Telégrafo Constitucional. Y, lo que es más importante, tanto uno como otro órgano informativo contribuyeron en forma significativa en el proceso de difusión cultural y literaria, en un momento en el que las actividades intelectuales, debido al clima de inestabilidad política y económica se habían reducido al mínimo.



Sus páginas acogieron no sólo las ideas políticas de los más preclaros e inquietos cerebros de la época, sino también las inquietudes literarias de un grupo de intelectuales que, como bien lo expresó el propio Pineda, quisieron aprovechar “la seguridad con que la ley fundamental protege todos nuestros derechos…”



Particularmente El Duende, al decir de Vicioso, “le dedicó más espacio en sus páginas a la poesía, recogió una fábula cada semana…” (p.21), lo que dio lugar a que este género, propio de la literatura neoclásica española del siglo XVIII, floreciera en Santo Domingo en los comienzos del siglo XIX.



Conforme a lo expresado precedentemente dos aspectos merecen ser resaltados:



Si bien la prensa nace con la puesta en circulación de El Telégrafo Constitucional, no fue este el primer órgano informativo que circuló en nuestro país. Ya antes, en los tiempos de la dominación francesa, había visto la luz (1807 – 1809) “El Boletín de Santo Domingo”, primer órgano que se publica en el país. Consistía este en una hoja impresa escrita en francés y el que por su contenido en defensa de los intereses del gobierno dominante muy poca importancia tuvo como represente de la auténtica cultura dominicana.



2. Con El Telégrafo Constitucional y El Duende , no obstante ser los primeros periódicos dominicanos, no se inicia el diarismo en la prensa nacional, por cuanto uno y otro circulaban, como ya expresamos, cada siete días : los jueves el primero y los domingos el segundo. El primer periódico que en nuestro país comenzó a publicarse diariamente fue El Telegrama, fundado el 7 de agosto de 1882 por el destacado escritor y tradicionalista César Nicolás Penzon, y a quien por esa razón debemos considerar como el verdadero padre de la prensa diaria en República Dominicana.

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